
Cuando abordo el lienzo en blanco o la página en blanco, todo es nuevo y no puedo predecir, por más que lo planee, hacia dónde me llevará la siguiente pincelada o la próxima palabra que ponga en el papel...No quiero saber que pasará mañana porque me gusta la incertidumbre, la incógnita, la emoción de lo desconocido, pero, dentro de mí albergo, por supuesto, secretamente, la esperanza de que lo que está por venir sea amable, saludable, luminoso.