
Las métricas del podcast y las miles de personas escuchando durante el año, la torpeza de terminar videollamadas y la idea de cortar en “3, 2, 1”, el deseo de un botón para saltear intros para siempre y otro para saltear escenas románticas eternas en medio de King Kong vs Godzilla, extrañar el zapping del cable y soñar con un modo shuffle que tire cualquier serie por la mitad y un buscador único para todas las plataformas de streaming, la vuelta de la piratería y los trailers que ya cuentan toda la película, la aparición del robot Neo como amo de casa y la desilusión al descubrir que es una marioneta manejada por un operador con casco de realidad virtual, la necesidad de “criar” al robot enseñándole tu casa y el precio de regalar todos tus datos, las tareas domésticas que nadie quiere hacer y la fantasía de delegarlas a robots mientras se discute quién no debería tener hijos, la maternidad como mezcla de lo mejor y lo peor del mundo y la idea de que los robots existen para que algunos no tengan que criar ni gurises ni perros, la sensación de que la robótica actual da vergüenza ajena y que nos venden humo tecnológico, la fiesta de disfraces de Halloween y la incomodidad de ir por la calle disfrazado sin saber si el resto va a estar lookeado o no, los disfraces hiperproducidos y el estándar moderno de “disfrazarse de OnlyFans”, la magia de que el disfraz baje la autoconciencia y vuelva todo más lúdico y cómplice, el cuerpo cubierto de maquillaje chino hipoalergénico entre comillas y la alergia del día siguiente, la noticia de que en el futuro podríamos respirar por el traste y la respiración enteral con enemas de aire, los intestinos como nuevo héroe del cuerpo y la imaginación de ir buceando con los metros de intestino inflados como globo, la maniobra de Heimlich trasladada al ano y las excusas perfectas para algunos encuentros muy raros, el c*ca de la semana dedicado a los fabricantes de espejos que deforman el cuerpo y nos dejan sin saber quiénes somos realmente, las personas como espejos y el deseo de reflejar algo lindo en los demás, los cracks de los stickers que pueden levantar una charla mediocre y la pésima usabilidad de WhatsApp para encontrar el sticker justo, un chiste final sobre inflar a papá y la certeza de que empezamos hablando de robots vergonzosos y terminamos en respiración anal sin escalas.
Disclaimer: Los conductores de este podcast no son expertos en nada. Lo que no ofende hoy, puede ofender mañana. No escuche este podcast si está corriendo pa’atrás en chancletas.