
En este capítulo lalito nos cuenta acerca de un linaje mítico que llegaría hasta la mismísima Catedral de Puebla para bendecir a los poblanos, los Borja, Borgia o como sea. Edwin sigue creyendo que Alejandro VI era un buen hombre que sólo nos quería evangelizar para salvar nuestras almas, así como salvó a Juana de Arco... varios años Tarde. !Cuánto nos debes iglesia! Exclama Lalito en nombre de la ciencia. Edwin insiste en que siempre es bueno tener a una buena joven evenenadora en la familia, por si las dudas, y claro que usando el veneno marca registrada de la familia.
¿Quién irá a financiar nuestras nuevas revoluciones culturales si ya no hay nepotismo? Ay de nosotros!
Luego de reflexionar acerca de cruzadas, pactos satánicos y celibato ignorado, no nos queda mas que agradecer que esas épocas han quedado en el pasado y vivimos en una era más civilizada en la que estas anécdotas sólo se encuentran en los libros de historia.