
Después de tanto esperar, Simeón conoció al bebé Jesús y dijo: “Ahora puedo morir en paz”.
No porque su vida fuera perfecta, sino porque sus ojos vieron la fidelidad de Dios hecha carne.
En este episodio descubrirás que la Navidad no es el fin de una historia… es el principio de un Reino. Jesús no vino a inspirarte por una temporada, vino a reinar por la eternidad.
El Rey ya nació… y eso lo cambia todo.