
Niceli me recibió en su estudio en Bushwick. En un edificio enorme que solía ser un galpón industrial y que fue remodelado para que decenas de artistas pudieran tener un espacito. Su estudio comparte pared con un DJ cuyos temas suenan como sierra eléctrica y lavadora con piedras; y que musicalizó de a ratos nuestra conversa.