
Disimular una calva que empieza a asomar o que ya es clamorosa. Hacer ver que uno es poderoso. Seducir. Presumir. La historia de los postizos para el pelo se remonta al Antiguo Egipto.
¿Sabéis que en las cortes francesas del siglo XVII las pelucas podían llegar a pesar un kilo? ¿Y que para elaborar una sola peluca era necesario el pelo natural de al menos diez personas?
Os invito a un viaje por la historia de las pelucas.