
¿Qué pasa cuando el único personaje verdaderamente bueno entra a un mundo podrido por la ambición, el orgullo y el deseo? En El idiota, Dostoyevski crea al príncipe Myshkin como una especie de Cristo moderno… y lo deja caer. Una obra sobre la brutal fragilidad de la bondad. ¿Ser bueno es ser idiota?