
Es esencial comunicarse con la naturaleza viviente, porque allí, en medio de los bosques u otros lugares naturales, podemos «abrirnos» y «exponernos» a Dios y así Él puede enseñarnos de una mejor manera.
La tranquilidad es la ausencia de la agitación emocional y del alboroto de los pensamientos. En el estado de tranquilidad, uno puede trabajar física, mental y meditativamente durante mucho tiempo y con rapidez. También la tranquilidad es la «compañera» del vigor y permite, entre otras cosas, no malgastar la energía. Cualquier trabajo realizado en tranquilidad es mucho más eficaz.
Con todo, no debemos matar o causar daño a las plantas en vano. No debemos, por ejemplo, clavar por diversión un hacha o un cuchillo en algún árbol, no debemos cortar las ramas vivas sin necesidad extrema, no debemos coger y tirar «mecánicamente» las hojas, las hierbas y las flores. Tampoco debemos tener una actitud desconsiderada hacia la comida. Pues ésta fue hecha de seres vivos que murieron por nuestra causa. Botar la comida aun cuando para prepararla fueron usadas sólo plantas es también un crimen de asesinato injustificado.
Producción y escrito por @EraDiamante (PsicoEspiritualidad)
IK (Viento Magnético Blanco).
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