
La Escritura declara que Dios no solo nos rescató,
sino que nos trasladó de un reino a otro.
De la oscuridad a la luz, de la confusión a la verdad,
de una vida sin dirección a una vida gobernada por Cristo.
Este traslado no es simbólico ni emocional; es espiritual y real.
Ya no caminamos bajo la autoridad de las tinieblas,
sino bajo el gobierno de Su luz admirable.
Vivir en la luz implica responsabilidad, obediencia y discernimiento.
No reaccionamos como antes, no decidimos como antes,
porque nuestra posición cambió.
Hoy recordamos quién nos sacó,
dónde nos colocó
y bajo qué luz caminamos ahora.
📖 “Él nos libró de la potestad de las tinieblas
y nos trasladó al reino de su Hijo amado.”
— Colosenses 1:13