
En la Carta 2, Séneca nos habla sobre algo que parece muy actual: la inquietud constante. Ese deseo de estar siempre en movimiento, de cambiar de lugar, de saltar de un libro a otro sin profundizar en nada.
Descubre por qué esta agitación —tanto física como intelectual— es síntoma de un alma que no encuentra paz consigo misma, y cómo podemos cultivar la estabilidad interior en un mundo de distracciones infinitas.
🔑 Ideas clave: