Para crecer, primero hay que hacer el ridículo ¿Alguna vez enviaste una carta de amor cuando estabas en la secundaria? O quizás anhelaste tanto a alguien que tuviste que dejarlo todo en las páginas de tu diario. Seguramente todos hemos enviado un correo electrónico o hemos publicado algo en Myspace digno de vergüenza si la persona que nos gustaba en ese entonces lo leyera.
Llegó el momento de compartirlas con el mundo y para eso existe “Club de Cringe”, hablaremos sin prejuicios sobre esos amores imposibles, secretos entre amigos, revelaciones familiares y traumas escolares que marcaron nuestras vidas. Todos los miércoles, de la mano de Grecia Castillo, vamos a echar el chisme en este espacio seguro, vamos a reírnos de nosotros, tal vez alguna lagrimita por aquí y por allá.
Si te atreves, compártenos tu historia en hola@clubdelcringe.com o si eres más aventad@ en alguno de nuestros eventos en vivo... stay tuned!
Para crecer, primero hay que hacer el ridículo ¿Alguna vez enviaste una carta de amor cuando estabas en la secundaria? O quizás anhelaste tanto a alguien que tuviste que dejarlo todo en las páginas de tu diario. Seguramente todos hemos enviado un correo electrónico o hemos publicado algo en Myspace digno de vergüenza si la persona que nos gustaba en ese entonces lo leyera.
Llegó el momento de compartirlas con el mundo y para eso existe “Club de Cringe”, hablaremos sin prejuicios sobre esos amores imposibles, secretos entre amigos, revelaciones familiares y traumas escolares que marcaron nuestras vidas. Todos los miércoles, de la mano de Grecia Castillo, vamos a echar el chisme en este espacio seguro, vamos a reírnos de nosotros, tal vez alguna lagrimita por aquí y por allá.
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Cuando crees que ya dominas el arte de sobrevivir al cringe… llega alguien que lo hace ver como un estilo de vida.
Esta semana le tocó a Frida Arellano, creadora oaxaqueña que admite vivir en un cringe constante, pero que agradece todo lo que ha logrado gracias a él.
Frida abrió su archivo más caótico: fotos que subía a Facebook sin una pizca de vergüenza, sus primeros intentos de maquillaje (con todos los errores incluidos) y, por supuesto, sus icónicas fotos “emo nice”, llenas de drama y actitud máxima.
Recordamos que crecer en internet es un entrenamiento intensivo entre vergüenza, creatividad y personalidad, y que a veces el cringe… es tu mejor maestro.
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