Para crecer, primero hay que hacer el ridículo ¿Alguna vez enviaste una carta de amor cuando estabas en la secundaria? O quizás anhelaste tanto a alguien que tuviste que dejarlo todo en las páginas de tu diario. Seguramente todos hemos enviado un correo electrónico o hemos publicado algo en Myspace digno de vergüenza si la persona que nos gustaba en ese entonces lo leyera.
Llegó el momento de compartirlas con el mundo y para eso existe “Club de Cringe”, hablaremos sin prejuicios sobre esos amores imposibles, secretos entre amigos, revelaciones familiares y traumas escolares que marcaron nuestras vidas. Todos los miércoles, de la mano de Grecia Castillo, vamos a echar el chisme en este espacio seguro, vamos a reírnos de nosotros, tal vez alguna lagrimita por aquí y por allá.
Si te atreves, compártenos tu historia en hola@clubdelcringe.com o si eres más aventad@ en alguno de nuestros eventos en vivo... stay tuned!
Para crecer, primero hay que hacer el ridículo ¿Alguna vez enviaste una carta de amor cuando estabas en la secundaria? O quizás anhelaste tanto a alguien que tuviste que dejarlo todo en las páginas de tu diario. Seguramente todos hemos enviado un correo electrónico o hemos publicado algo en Myspace digno de vergüenza si la persona que nos gustaba en ese entonces lo leyera.
Llegó el momento de compartirlas con el mundo y para eso existe “Club de Cringe”, hablaremos sin prejuicios sobre esos amores imposibles, secretos entre amigos, revelaciones familiares y traumas escolares que marcaron nuestras vidas. Todos los miércoles, de la mano de Grecia Castillo, vamos a echar el chisme en este espacio seguro, vamos a reírnos de nosotros, tal vez alguna lagrimita por aquí y por allá.
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Varitas de plástico, disfraces hechizos, coreografías “sexys” pre-TikTok y un plot twist que ni J. K. Rowling vio venir. Así revivimos el pasado más glorioso y vergonzoso de Héctor de la Garza, incluyendo el día que fue al cine disfrazado de Harry Potter… y terminó mal.
En este episodio de Club del Cringe, desempolvamos fotos, videos prohibidos y la dualidad de Hermosillo, demostrando que todos tenemos un archivo oculto que da pena ajena… pero también nos cuenta quiénes somos.
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