
La luz vino al mundo pero la naturaleza del hombre es rechazarla, pero Dios en su misericordia sigue encendiendo esa luz para que todo aquel que se acerque a Jesus con fe sea alumbrado en los ojos del entendimiento y pueda así obtener el premio de la fe que es la salvación de nuestra alma. No rechacemos la luz de Cristo dejemos que él nos guíe, que nuestros ojos estén abiertos para mirar en nuestro interior, ver lo que no se ve, las bendiciones de Dios y amar a Jesus aunque no le hemos visto aun.