
A veces, cuando amamos, nos tornamos muy irracionales y nos da por hacer promesas imposibles de cumplir o, también, nos da por hacer peticiones inviables como ‘¿nunca me dejarías por alguien más?’, ‘pase lo que pase ¿seremos siempre amigos?’.
¿Qué tan racional puede ser que alguien pueda garantizarnos el amor eterno? No tenemos bolas de cristal, dejemos de confundir el romanticismo con las palabras vanas.