
En un mundo que nos enseña a correr, a competir, a acumular… detenerse es un acto de valentía. Este espacio es una pausa para el alma. Aquí, la abundancia no se mide en números, sino en presencia. No se trata de tener más, sino de reconocer lo que ya somos. Porque cuando respiramos con conciencia, cuando miramos con gratitud, descubrimos que la abundancia siempre ha estado aquí… esperando a ser vista.
Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.