
Conservar un error es, en cierto modo, una contradicción.
¿Cómo se conserva una obra que depende de una falla? ¿Cómo archivar lo inestable, lo que nace del error de un sistema que ya no existe? Un museo puede guardar el televisor de Magnet TV, pero no la vibración exacta que producía el imán.
Quizás ahí esté la lección para los museos del presente: no todo lo que se rompe debe ser devuelto a su forma original. A veces conservar no es restaurar, sino aceptar el paso del tiempo
Lee más en Por los museos