
En este episodio de Dconstruir, nuestra invitada nos permitió observar una dimensión de la sensibilidad que pocas veces se comenta en el mundo del emprendimiento. Esa parte que se esconde detrás de los prejuicios sobre cómo "debe ser" un emprendedor exitoso.
Hablamos específicamente de esa capacidad que te da ser sensible cuando emprendes. Esa posibilidad de levantarte después de un proyecto que no funcionó, de volverlo a intentar cuando una idea fracasa, de recomponerte cuando el camino se pone difícil. Exploramos cómo eliminar esa creencia de que las personas sensibles son débiles para los negocios, de que no pueden tomar decisiones difíciles, de que el emprendimiento es solo para los "duros".
La realidad es exactamente lo contrario.
Ser sensible en el emprendimiento te da la capacidad de ser más flexible ante los cambios del mercado, de leer mejor las necesidades de tus clientes, de conectar profundamente con tu equipo y tu propósito. Es la habilidad de doblarte con las crisis sin quebrarte, como el bambú. De recomponerte, adaptarte y hacerlo de nuevo con más sabiduría.
Tu sensibilidad te permite detectar oportunidades que otros no ven, anticiparte a problemas y construir relaciones genuinas. No se trata de ser insensible al fracaso, sino de tener la capacidad de sentirlo, procesarlo y seguir adelante con más consciencia.
En este episodio deconstruimos el mito de la sensibilidad como debilidad empresarial y la reconstruimos como lo que realmente es: una fortaleza estratégica, una ventaja competitiva, tu superpoder para emprender con consciencia y sostenerte en el camino