
Jonás se enoja porque Dios fue más compasivo de lo que él quería. El juicio que anunció no llegó, y eso lo frustra. Este episodio confronta el orgullo disfrazado de justicia. Porque a veces estamos más comprometidos con tener razón que con ver la redención. Y Dios pregunta: “¿Te parece bien enojarte por esto?”