
Romanos 10:8-11 enfatiza la cercanía del mensaje del evangelio y la sencilla pero profunda respuesta de fe que Dios requiere para la salvación. Pablo explica que la palabra de fe está accesible, “cerca de ti, en tu boca y en tu corazón”, resaltando que no es un conocimiento inalcanzable. La salvación viene por la confesión con la boca de que Jesús es el Señor y la creencia en el corazón de que Dios lo resucitó de los muertos. Esta fe genuina resulta en justificación y la confesión en salvación. Finalmente, el apóstol afirma que “todo aquel que en él creyere, no será avergonzado”, mostrando la seguridad y confiabilidad de la promesa de Dios para quienes confían en Cristo.