Uno de los mayores peligros que hay en el mundo del liderazgo cristiano es que los que tienen responsabilidades de cuidar y acompañar a los demás, se esfuercen mucho en adoctrinar a la gente para que sean más piadosos o religiosos pero no para que descubran, acojan, vivan y sirvan a Dios en su vida diaria. Encontrémonos en
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