
Epicteto enseña que antes de cada acción debemos preparar la mente para lo que puede ocurrir. En el Enquiridión aconsejaanticipar las dificultades, no para esperar lo peor, sino para mantener la serenidad cuando aparezca. Si recordamos que el mundo no será perfecto —que habrá errores, críticas, retrasos o incomodidades— dejamos de reaccionar con sorpresa o rabia. Cleanthes lo comparaba con el arquero que puede tensar el arco, pero no controlar el viento. Prepararse no garantiza resultados, sino disposición interior. La verdadera práctica estoica consiste en prever los obstáculos y decidir, de antemano, conservar la virtud en medio de ellos. Quien entra en la vida preparado, gobierna sus emociones y actúa con justicia, templanza, coraje y sabiduría, sin dejarse arrastrar por lo inesperado.