
Cuando Dios habla, el destino se activa. La obediencia no es una carga, es una llave que abre lo que tus fuerzas nunca podrían alcanzar. Hoy recordamos que el cielo se mueve a favor de quienes escuchan y responden sin excusas. La obediencia es más que un acto... es una evidencia de fe, confianza y madurez espiritual.
Reto del día: Escribe qué orden de Dios has estado aplazando, y hoy mismo da el primer paso en obediencia.