
El enojo no siempre grita... a veces se esconde en el silencio, en la reacción rápida o en el corazón herido.
La Biblia es clara: cuando no lo gobernamos, termina gobernándonos a nosotros.
Hoy no se trata de negar lo que sientes, sino de transformarlo en Dios.
Reto del día #63:
Identifica qué despierta tu ira y trabaja en ello.
Hoy decide no enojarte.