
Hoy vengo a compartirte una herramienta que yo solía poner en funcionamiento cuando daba clases a adolescentes y jóvenes. Ellos, creéme, son el mejor termómetro para calibrar la excelencia o no de una herramienta.
La solía utilizar a principios de curso, al final de cada trimestre o de cualquier proyecto que hacíamos en clase.
Ahora la implemento con las alumnas de mis programas o mentorías cuando terminamos la travesía.
Es una herramienta muy sencilla y de la que seguramente has oído hablar mucho porque da paz y tranquilidad. Pero para mí tiene un beneficio aún más profundo: ayuda al cerebro a poner el foco en lo positivo.
¿Te imaginas los resultados?
Te invito a escuchar este episodio y a contestar una simple pregunta que te puede ayudar a quitar el freno para hacer crecer tu empendimiento +50.
¿Te atreverás a hacerlo?
Ponte los cascos y ¡empezamos!