
Las rupturas son un gran golpe al corazón y al alma, nos provocan a perder el sentido y la dirección, nos alterna la paz mental, nos provocan dolor físico y nos provocan a cuestionar todo lo que somos y lo que hicimos. Sin embargo, dentro de este dolor, podemos encontrar oportunidades de revivir, de re pensar, de re entender y de re intentar. Nadie es culpable, no se puede cambiar lo que ya sucedió, pero se puede aprender para la siguiente y se puede crecer para lo que sigue. Tal vez en un futuro, si esta era la persona correcta, nuestros caminos se vuelvan a cruzar y podamos tener una mejor relación, y si así no sucede, encontraremos a alguien con quien hagamos una mejor combinación.