
El miedo a la muerte es algo intrínseco en el ser humano, un sentimiento que nace del temor de no saber qué ocurre con nosotros una vez finalizada nuestra existencia; surge un pánico que nos aborda al ignorar si habrá una recompensa o un castigo tras el fallecimiento, o si sencillamente allí culmina todo; las estructuras de nuestro cuerpo se irán desintegrando y sus partículas pasarán a ser nuevamente parte de la tierra donde alguna vez surgió la vida. Desde los albores de la humanidad se han postulado diferentes hipótesis sobre lo que ocurre con nuestras almas al abandonar el mundo; en nuestra cultura, es descrito un paraíso que premia a los buenos y un infierno para los pecadores. Sea como fuere, aquel viaje que todos estamos destinados a realizar, no deja de ser inquietante y el sitio donde reposan las almas, un eterno misterio que los poetas han logrado describir según sus vivencias y desventuras, relatando, en su idioma, lo inhóspito o venturoso que podría resultar el viaje al más allá.