
No basta con limpiar el mundo por fuera
si el corazón sigue siendo el mismo.
Esta gema nos recuerda que la verdadera paz
no nace de sistemas, ideas o reformas externas,
sino de un encuentro profundo con Jesucristo,
el Príncipe de Paz.
Hoy, más que cambiar el escenario,
Dios quiere transformar el corazón.
Escucha. Medita. Ora.
Y permite que lo nuevo comience dentro de ti.