
¿Qué sería del mundo si Cristo no hubiera venido?
Esta gema nos lleva a imaginar el vacío, el silencio y la desesperanza… para recordarnos, con gozo profundo, que Emmanuel sí vino.
Hoy celebramos no una fecha, sino una presencia viva: Dios con nosotros.
Que esta reflexión avive nuestra gratitud y renueve nuestro llamado a llevar Su luz a otros.