
Hay noches que encantan el pensamiento… y hay noches que pesan sobre el corazón.
Entre silencios, estrellas, dudas y suspiros, Dios sigue velando.
Así como Nicodemo buscó a Jesús en la quietud de la noche, también nosotros encontramos respuestas, consuelo y dirección cuando la oscuridad parece interminable.
Esta reflexión es un recordatorio: la noche puede ser larga, pero nunca está vacía… Dios está contigo en cada minuto.
Que esta gema ilumine tu descanso, restaure tu alma y renueve tus fuerzas para el día que viene.