
La primera Navidad no fue solo un acontecimiento histórico, fue una irrupción de luz en la noche más larga del alma humana.
Esta gema nos invita a detenernos, a mirar el pesebre con ojos limpios y a recordar que el Verbo se hizo carne por amor, gracia y verdad.
Que esta Navidad no sea solo celebración, sino regreso.