
En medio de la guerra, del odio y del encierro, una sola voz fue suficiente para traer paz.
Esta historia real nos recuerda que Cristo no solo nace en pesebres, sino en corazones dispuestos a amar, aun en la noche más oscura.
Que esta gema nos confronte, nos enternezca y nos recuerde que la verdadera Noche de Paz comienza dentro.