
En este episodio reflexionamos sobre cómo, muchas veces, nuestra visión de la Navidad se reduce a lo que recibimos… hasta que entendemos que el verdadero regalo no vino en una caja, sino en una cruz. Jesús nos enseñó que donde está nuestro tesoro, allí estará nuestro corazón, y su invitación sigue siendo la misma: dejar de perseguir lo efímero y abrazar lo eterno. Acompáñame a descubrir cómo la luz de Cristo reordena nuestros afectos y nos libera del materialismo para vivir con propósito.