
En este mensaje reflexionamos sobre la verdadera luz de la Navidad: Cristo. A partir de Isaías 9, exploramos cómo la luz de Dios irrumpe en nuestras tinieblas —no solo las que nos rodean, sino las que cargamos en el corazón. Aunque vivimos en un valle donde aún hay sombras, la llegada de Jesús asegura que la oscuridad no tiene la última palabra. Su luz ya brilla… y seguirá brillando hasta que todo sea completamente restaurado.