
La mayor parte del tiempo creemos que siempre es mejor quedarnos callados y reprimidos. Nos han enseñado que es mejor dejar pasar.
Yo creo que ser sabios no es solo saber cuándo guardar silencio sino mucho mejor, saber cuándo hay que levantar la voz, sobre todo si es para expresar nuestro sentir.
Empezamos a perder nuestra identidad cuando empezamos a permitir que el silencio se escuche más en nuestra vida.