
Hoy estaremos leyendo Nahúm 1-3, Apocalipsis 11 y Proverbios 28:1-10. En Nahúm 1 al 3, Dios pronuncia juicio definitivo sobre Nínive, la misma ciudad que años antes había recibido misericordia en tiempos de Jonás. Nahúm comienza declarando quién es Dios: “El Señor es celoso y vengador… pero lento para la ira y grande en poder.” Dios no es indiferente al mal; Su paciencia no cancela Su justicia. En el capítulo 2, se describe la caída de Nínive con imágenes vívidas: murallas quebradas, defensas inútiles y una ciudad poderosa reducida al silencio. La violencia que Nínive sembró ahora vuelve sobre ella.En el capítulo 3, Dios expone la raíz del problema: engaño, crueldad, explotación y orgullo. Nínive se creía invencible, pero Dios declara que su caída será pública y definitiva. El libro termina sin una nota de restauración para Nínive, dejando una advertencia clara: la misericordia rechazada repetidamente termina en juicio. Reflexiona: ¿Estás tomando en serio la paciencia de Dios o la estás confundiendo con indiferencia? ¿Hay áreas donde Dios te ha llamado a cambiar antes de que las consecuencias lleguen?
En Apocalipsis 11, Juan recibe una visión que combina oposición, testimonio y victoria final. Dos testigos profetizan con poder en medio de persecución. Son rechazados, atacados y finalmente asesinados, y el mundo celebra su muerte. Pero después de tres días y medio, Dios sopla vida en ellos y los levanta delante de todos. Lo que parecía derrota se convierte en testimonio glorioso. Luego suena la séptima trompeta y se escucha una proclamación poderosa: “El reino del mundo ha venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo.” Los veinticuatro ancianos adoran, declarando que Dios ha comenzado a reinar de manera manifiesta. Aunque el mundo resista, el Reino de Dios avanza sin detenerse. Reflexiona: ¿Estás dispuesto a dar testimonio aun cuando haya oposición? ¿Vives con la certeza de que el Reino de Dios triunfa incluso cuando parece haber silencio o pérdida?
En Proverbios 28:1–10, se contrasta al justo con el malvado. “El malvado huye aunque nadie lo persiga, pero el justo está confiado como un león.” La paz interior no viene de la ausencia de problemas, sino de una conciencia limpia delante de Dios.El pasaje también enseña que cuando una nación se aparta de la ley, muchos gobernantes corruptos se levantan, pero el entendimiento trae estabilidad. Advierte que el que oprime al pobre destruye su propio futuro, y que el que se aparta de la ley, incluso su oración es abominable. En contraste, el que guarda la ley y camina con integridad es bendecido.