
La agenda globalista del “nuevo” mundo socialista
La conclusión del recientemente Foro Económico mundial realizado en Davos, consiste en llevar a cabo lo que han denominado como el "nuevo" capitalismo, expresión que se presta al engaño porque nada tiene desde luego de capitalismo, al menos si se la entiende como el respeto a la persona, la libre competencia, la propiedad y la ley por encima del capricho de algunos.
Según se dijo en este Foro, el capitalismo liberal está agotado y requiere de un "reseteo", algo así como empezar de nuevo, un reinicio. Y ocurre que el coronavirus fue y sigue siendo la escusa perfecta porque como lograron encerrar a la gente en todas partes del planeta, ahora dicen que la Agenda 2030 de la ONU debe adelantarse porque – según ellos- la gente ya está preparada. La pregunta es ¿preparada para qué?
Pues para avanzar contra la vida, la libertad y la propiedad e imponer la agenda globalista para dar lugar a lo que también denominan como el nuevo mundo, una versión en realidad renovada pero del viejo socialismo.
Más que nunca los que creemos en la libertad como un faro de la civilización, debemos estar alertas y preparados para hacer frente a esta malsana intención. Nuestra permanente lucha por los derechos individuales es una contienda que no tendrá fin al menos ni siquiera a largo plazo. La soberbia de los que desean dirigir nuestras vidas, inmiscuirse en lo que hacemos y hasta decimos, se ha constituido en una forma de pensamiento y de práctica.
Estos nuevos fascistas a los que en su momento ya me dirigí a ellos en otra nota anterior aquí publicada, creen que debemos aceptar lo que ellos previamente deciden por nuestro bien y de la sociedad. Si ellos dicen que es mejor para todos que un gobierno puede sacarnos más dinero con deudas e impuestos, pues lo tenemos que aceptar.
Si ellos dicen que es mejor para todos que un gobierno – cualquiera sea- otorgue la venia para matar a otro ser humano en el vientre materno y que igualmente se encargarán de una mejor educación para así moldear la mente de la niñez, pues también – dicen y creen- tenemos que aceptar.
Si ellos dicen que la nueva normalidad por el coronavirus consiste en dejarles que ellos decidan lo que nosotros podemos hacer para que el Estado siga imponiendo regulaciones, monopolios, nuevos tributos y una infernal burocracia, todo porque ellos dicen que es lo que nos conviene, es una prueba irrefutable de que estamos ante una idea fascista, autoritaria hasta los tuétanos.
Para colmo, si ellos dicen que para que sus planes les salga como ellos desean, también tenemos que dejar de lado nuestro derecho a la libre opinión y expresión pues también tenemos que aceptarlo.
NO. NUNCA, nunca nos rendiremos. Nosotros los que estamos convencidos de los valores de la libertad debemos enfrentar este reino del mal que se levanta contra nosotros, expresión ésta última que también lo expliqué en otro momento. El “nuevo” mundo no es nuevo ni bueno. Es tan viejo como el odio, la violencia y el uso de la fuerza por el cual algunos quieren hacernos creer. El camino es otro. Es la defensa intransigente de nuestra vida, libertad y propiedad.