
Vivimos inmersos en un enorme cúmulo de imágenes comerciales, publicitarias que son nuestra vida, que constituyen el núcleo de nuestras relaciones. Esta es la tesis básica del filósofo francés Guy Debord en su libro "La Sociedad del Espectáculo" de 1967. Hoy hemos dado un paso más allá. El espectáculo no sólo son imágenes, somos nosotros, nuestras vidas a menudo desprovistas de eventos y sucesos puestas en la red.