
A veces nos sentimos espiritualmente estancados. Tratamos de identificar qué es lo que nos impide alabar a Dios con libertad. Es muy posible que sean residuos de obras muertas que se han quedado atrapados en nuestro interior. Solo Dios puede entrar a los rincones de nuestra mente, alma y corazón y liberarnos de todo lo que puede estar obstaculizando el fluir de Su Presencia.