
¿Alguna vez han tenido la sensación de que lo que hacen para Dios es muy pequeño? Que su familia es poca, su influencia es limitada, sus recursos son escasos. O quizás, en sus propias luchas internas, sienten que su fe es como una lucecita titilando, casi a punto de apagarse. Hoy, Jesús quiere hablar directamente a ese sentimiento. Él nos presenta dos imágenes sorprendentes para describir cómo funciona su reino entre nosotros. No es con ejércitos espectaculares ni con bombos y platillos, sino con la fuerza silenciosa de lo pequeño y lo invisible.