
Existen sanidades parciales, son aquellas que se enfocan en lo físico, en un cuerpo, pero la sanidad completa es aquella que sana nuestro espíritu, alma y cuerpo. No debemos tener solo una sanidad parcial, debemos querer una sanidad completa, que trabaje desde la raíz nuestro ser integral y así podamos estar listos y poder agradar al Señor.