
En este nuevo episodio de Ocurrencias, las cartas de Enrique Stuyck, nos adentramos en ese territorio tan delicado, tan imprevisible y tan profundamente humano que son las emociones. Con su tono cálido, irónico y siempre observador, Enrique nos invita a reflexionar sobre aquello que sentimos, cómo lo sentimos y de qué manera esos movimientos internos moldean nuestra forma de estar en el mundo. Las emociones aparecen como señales breves, intensas, casi biológicas; los sentimientos, como ese eco prolongado que intenta dar sentido a lo que nos sacude por dentro. Pero más allá de la teoría, lo que Enrique plantea es una mirada íntima y cotidiana a esos matices que marcan nuestras decisiones, nuestros miedos y nuestras relaciones.
En la primera carta del episodio, “La deuda y el balance emocional”, Enrique juega con la metáfora contable para hablar de la imposibilidad de medir lo que sentimos con la misma precisión con la que se ajustan cifras. Frente a la tentación de evaluar pérdidas y ganancias afectivas, propone una conclusión sencilla y luminosa: la única deuda que merece realmente nuestra atención es la que tenemos con los demás, no la que creemos que ellos generan en nosotros. Saldar esa deuda —con generosidad, con empatía— es la única manera de que el balance salga siempre positivo.
La segunda carta, “El bosque animado”, profundiza en la tendencia humana a construir muros simbólicos: barreras que levantamos para protegernos, justificar lo que vemos o dejar de ver aquello que preferiríamos evitar. Es un retrato irónico de nuestra condición: caprichosa, temerosa, brillante y contradictoria. Un bosque animado que cambia a nuestro antojo, según el día, el ánimo o la conveniencia.
Un episodio que mezcla serenidad, reflexión y humor ligero para recordarnos que entender nuestras emociones es, quizá, el primer paso para entendernos a nosotros mismos.
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Un proyecto presentado por el propio Enrique Stuyck, con la producción y edición de sonido de Jorge Marín de EOVE Productora, branding e identidad visual de Samuel Ferrer de KINTON Brands y las locuciones de Aránzazu San Ginés.