
En este apasionante pasaje, Juan Antonio Cebrián nos conduce al corazón de uno de los descubrimientos más decisivos de la historia de la medicina: la vida y obra de Alexander Fleming (1881–1955), el científico que cambió para siempre la lucha contra las infecciones al descubrir la penicilina.
Cebrián nos presenta a Fleming como un investigador meticuloso, observador incansable y poco dado a la vanidad. Formado como bacteriólogo en Londres, su carácter paciente y su capacidad para ver lo extraordinario en lo cotidiano marcaron su trayectoria científica.
En 1928, casi por azar, Fleming observó cómo un hongo había destruido las bacterias en una placa de cultivo. Aquella casualidad, unida a su aguda intuición, dio origen a la penicilina, el primer antibiótico de la historia, que revolucionó la medicina moderna y abrió una nueva era en el tratamiento de las enfermedades infecciosas.
Aunque Fleming no logró desarrollar plenamente su descubrimiento, su trabajo permitió a otros científicos perfeccionarlo y llevarlo a la práctica durante la Segunda Guerra Mundial. El resultado fue una revolución silenciosa que salvó millones de vidas y transformó la esperanza de vida de la humanidad.
Un relato fascinante sobre cómo la curiosidad, la paciencia y la ciencia pueden cambiar el destino del mundo.