
Dios es experto en aparecer cuando el telón parece estar bajando.
Cuando ya no quedan fuerzas, cuando las puertas se cierran y el reloj anuncia el final… ahí es donde Dios entra en escena para sorprenderte. La “hora undécima” no es un atraso divino, es el momento donde Dios demuestra que sigue siendo Dios… incluso cuando tú crees que ya es tarde.