
Jesus entra cuando lo invitan I Salmo 24: 7 Hay puertas que solo se abren desde adentro. Puertas que no se fuerzan, no se empujan y no se derriban… se invitan a entrar. Así funciona Jesús. Él no irrumpe con violencia, no obliga, no presiona: Él toca. Él llama. Él espera.Apocalipsis 3:20 nos revela a un Cristo cercano, paciente, humilde y respetuoso del libre albedrío humano. Él está “a la puerta”, no lejos; “llama”, no guarda silencio; “habla”, no se desconecta. Pero la decisión final la tiene el hombre: “si alguno abre…”Este versículo no sólo fue un mensaje a la iglesia de Laodicea; es un mensaje eterno para cada vida, cada familia y cada corazón que hoy necesita una visita del Maestro. Jesús entra donde se le invita, permanece donde se le honra y obra donde se le da lugar.Vivimos días donde el orgullo, la rutina y el miedo nos impiden invitar a Dios a nuestras luchas. Sin embargo, la Biblia está llena de hombres y mujeres que sí le dijeron a Dios: “¡Entra a mi situación!”.1. “Invitar a Jesús abre la puerta al milagro”: Juan 2:1–2 “Fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.”2. “Una casa que invita a Jesús se convierte en un refugio de Su presencia”: Lucas 10:38–42; Juan 12:1–33. “A veces Jesús se invita a sí mismo… porque sabe que lo necesitamos”: Lucas 19:1–104. “Cuando Jesús es invitado a una casa, Su poder transforma a todos los que viven allí”: Marcos 1: 29–31; Marcos 2:1–12Dios no impone su presencia, pero está llamando a tu puerta. ¿Lo invitarás a tu situación?