
Pentecostés no fue un espectáculo… fue el inicio de una misión.
El Espíritu Santo capacitó a una iglesia común y temerosa para proclamar a un Cristo crucificado, resucitado y reinante con claridad, certeza y valentía.
El Espíritu empodera a la Iglesia para predicar a Cristo con convicción y fidelidad bíblica.
Lo que verás en este mensaje:
• Qué hizo poderoso el primer sermón cristiano
• Soberanía de Dios en la salvación
• La cruz y la resurrección como centro del evangelio
• Cómo el Espíritu trae convicción y arrepentimiento
• El llamado urgente a responder a Cristo
• La misión continua de la Iglesia hoy