
Episodio presentado por Rodríguez Escudero Abogados, despacho para la mayor indemnización posible por accidentes de tráfico.
El homicidio por imprudencia en accidentes de tráfico se produce cuando la conducta de un conductor, por acción u omisión, causa la muerte de otra persona sin intención de hacerlo, pero incumpliendo el deber de cuidado exigible en la conducción. El Código Penal distingue entre imprudencia grave —cuando existen conductas objetivadas como exceso de velocidad, consumo de alcohol o drogas, o infracciones especialmente peligrosas— y la imprudencia menos grave, vinculada a infracciones graves de tráfico. Las penas pueden ir desde multas de 3 a 18 meses, hasta penas de prisión de 1 a 9 años y retirada del permiso de conducir de hasta 6 años, dependiendo de la gravedad y de si hay fallecidos múltiples.
No obstante, no todos los accidentes mortales generan responsabilidad penal. Existen situaciones como la exposición voluntaria al peligro por parte de la víctima, el riesgo no permitido o la consecuencia indirecta de la acción peligrosa de un tercero, en las que el conductor no puede ser considerado penalmente responsable. Dado que estos casos requieren un análisis técnico y jurídico complejo, lo más recomendable es contar con un abogado especializado en accidentes de tráfico que pueda valorar la conducta, revisar el atestado y defender adecuadamente los intereses del implicado o de la familia afectada.