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Las fiestas decembrinas suelen llegar acompañadas de la idea de que esta época debe ser perfecta, familiar, armoniosa y llena de momentos especiales. Sin embargo, la forma en que vivimos estas fechas tiene mucho más que ver con nuestra historia personal que con cualquier estándar. Las dinámicas familiares, la relación con el propio hogar y las experiencias de la infancia moldean la manera en que hoy vivimos a esta temporada. Para algunos es una época cómoda y cálida; para otros, un recordatorio de tensiones, pérdidas o heridas que aún no han sanado. La cultura y las redes sociales amplifican la expectativa. Compararnos con celebraciones impecables, familias idealizadas y tradiciones que no se parecen en nada a nuestra realidad hace que muchas personas se sientan fuera de lugar.
Además, esta época puede ser especialmente sensible para quienes viven con TCAs o tienen una relación complicada con la comida. Las reuniones giran en torno a la comida, nos hacen comentarios sobre nuestro cuerpo, nos comparan y ponen expectativas en nuestros hombros, que generan ansiedad, culpa o incomodidad. Este es un momento donde el cuerpo y la comida pueden sentirse más expuestos que de costumbre, y donde la presión por estar en familia puede ser abrumadora.
No tienes que cumplir nada en las fiestas navideñas; no hay un reglamento que te diga cómo disfrutar esta época. Hoy, tienes la capacidad de poner límites y no tener que compartir con gente que no quieres en tu vida, incluso si son familia. Sal con amigos, con tu pareja, tu mascota o contigo mismx y dale un nuevo significado a tu navidad. Acuérdate que el tiempo decembrino se basa en una cosa: ser feliz.
👉 Recuerden que este espacio es de entretenimiento y reflexión, no sustituye un proceso terapéutico. Si sienten que necesitan apoyo o acompañamiento profesional, pueden acercarse a la clínica Reír por no Llorar.