
La evidencia del bautismo en el Espíritu Santo es el don de lenguas. A lo largo del Nuevo Testamento encontramos diferentes operaciones de las lenguas: lenguas angelicales, lenguas extrañas, lenguas para comunicarnos con Dios, lenguas para señales de los incrédulos, lenguas para edifación personal y lenguas para intercesión. El Espíritu Santo es el mismo en la diversidad de lenguas, y el hecho de que se trate de edificación personal significa que todos necesitamos orar en el Espíritu y dejar que Él ore conforme a la Voluntad del Padre.