
Abandonando las costas Eisenas, el Fallen Vanity se dirige a las hostiles tierras de Montaigne. Nuestros héroes han logrado, de una u otra forma, adaptarse a las tareas que Loke, el contramaestre, les ha encomendado y a los pocos días de iniciar el viaje la tripulación ya vive una pérdida ¿Será la inseguridad, lo nuevo y lo inesperado lo que los hace ver en la mayoría de la tripulación rasgos monteigneses?