
La autoindagación es una práctica en la que permitimos que nuestra vida se desarrolle como la respuesta experimental a una pregunta profunda sobre nuestra verdadera naturaleza. El núcleo de la práctica no consiste en encontrar respuestas definitivas, sino en enamorarse de la pregunta en sí misma, abordándola con apertura y curiosidad más allá de cualquier conclusión concreta.